Los Nueve Monstruos

martes, 2 de julio de 2013

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Sólo en el corazón se puede leer bien porque lo esencial es invisible a los ojos

El Lado Oculto de César Vallejo

César Vallejo, es un los personajes más conocidos y contradictoriamente enigmáticos de Literatura Peruana y Universal, su estilo rompe las reglas anteriormente usadas, además de relacionar su realidad vivida, lleno de dramas, pasiones y alegrías; con sus versos. Poemas como "Los Heraldos Negros", "Trilce", o "España Apártame de mi este Caliz", son ejemplos de su enorme poder literario, es sin duda uno de los grandes escritores de nuestra actualidad. “…Vallejo encuentra la verdad humana ahí abajo, a ras del suelo(…) establece una fusión indisoluble entre verdad y poesía…” (Saúl Yurkievich. El humanismo de C.V.).


Decir el lado oscuro es manifestar que aún no conocemos a Vallejo, conocemos sus poemas "O los más conocidos" y no enfocamos en la manera de escribir, pero su mensaje aún queda Oculto, él representó la realidad vivida del Peruano de ese entonces o tal vez como profeta el de ahora, a continuación extraeremos un poema de "Poemas Humanos" denominado "Los 9 Monstruos", esperando tu análisis iniciamos el foro de discusión sobre este poema, deseando que identifiques su mensaje y una hipótesis del Título, el mejor comentario participará en la nueva entrada de "Otuzco a Colores".





LOS NUEVE MONSTRUOS

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.

Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar...
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! 
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.




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